guia
Eran las once de la mañana de un miércoles cualquiera. La transparente claridad del cielo limpio se vislumbraba en el cielo y el agradable calor de marzo nos envolvía. Respiré hondo, embargado por la alegría de estar, en pleno día de trabajo, caminando con mi familia por el parque. Si tantas otras veces abandonaba la oficina para realizar engorrosos trámites y visitas, ¿Por qué no habría de hacerlo para invitar a mi esposa y a mis hijos a deambular como si no hubiese nada mas importante en el mundo.
Íbamos abrazados mientras los niños brincoteaban a nuestro alrededor. De pronto el pequeño Carlos tropezó raspándose las rodillas. Ivette y tú quisieron correr a su auxilio pero los detuve. Si compadeces al niño cada vez que se hiera, siempre andará buscando la condolencia de los demás, se volverá llorón y mentiroso. El hecho de que tropiece no es ningún acierto que amerite ensalzamiento (elogio).
- ¿se cayó? Pues que se levante.
El chiquillo, luego de girar la cabeza para ambos lados con gestos de mártir y ver que no llegaba el consuelo acostumbrado, se incorporó, sacudió su pantalón y siguió jugando.
- eres un padre muy duro – dijiste mientras me volvías abrazar.
Como contestación te ceñí por la cintura y te bese cariñosamente. Ivette correo a proponer un juego a su hermanito y nosotros nos sentamos a la sombra de un enorme eucalipto.
- cuando contemplo a los niños tan moldeables y receptivos me pregunto si estamos poniendo en énfasis adecuado al instruirlos. ¿Queremos que sean doctos en ciencia, artes, historia? ¿Y con qué fin? Tener cultura es como poseer una colección de pinturas caras: es algo muy apreciado pero que no sirve para nada…
- ¿hablas en serio?
Asentí.
- lo que vale en la educación de los niños no son los conocimientos técnicos o históricos sino la habilidad mental que adquieren, el desarrollo de su capacidad para aprender cuanto puedan requerir en l futuro, la apertura intelectual conseguida que se traduzca en una vida plena, sin miedos ni estereotipos.
- ¿que quieres decir que tantos años dedicados al estudio son inútiles?
- Helena, es un hecho que solo una mínima parte de lo que te enseñan en las aulas es aplicable a tu vida posterior. Lo que vale de la escuela es aprender a convivir, a solucionar problemas, a tener confianza en tener potencialidad de estudio y trabajo. Lo importante no es adquirir una colección de pinturas sino saber que eres capaz de adquirir lo que necesitas cuando lo necesites.
Arrancaste una florecilla silvestre para jugar con ella y me miraste atenta como indicándome que deseabas escuchar mas…
En una ocasión, a la edad de 15 años, tuve una experiencia que en el contexto de mi vida adulta me ha sido más útil que muchos años de estudio. Mi padre me invito de vacaciones a una ciudad situada a 1200 Km. de distancia, pero antes de salir estableció reglas singulares: iríamos y volveríamos de “aventón”, sin gastar un solo centavo; yo seria el guía y el se fingiría mudo todo el camino. Algunas veces, estando solos, me hacia preguntas para obligarme en lo que podíamos hacer. Con su enorme apoyo, pero sobre todo con mi actuación, conseguimos alimentos y transportes gratuito y después de tres días de recibir formación intensiva llegamos a nuestro destino. Me sentí tan fuerte y seguro de mi mismo que mi vida no volvió a ser igual.
Tú preguntaste muy pensativa;
-¿tu crees que se requieran conceptos que puedan memorizarse?
- si, para que una verdad penetre hasta las profundidades del entendimiento y se convierta en convicción activa, la persona precisa enzarzarse con ella en una contienda intelectual, repasando, sopesando, profundizando en las oquedades( vacíos) y remontando los altozanos de la idea, hasta llegar finalmente a memorizarla en la esencia de su mismos ser.
- ¡entonces es por eso que algunos libros de superación personal basados en la advertencia de que el lector debe leer y releer los conceptos durante decenas de cientos de días han tenido tanto éxito!
- claro. Son libros que funcionan si sigues la sugerencia de repasarlos continuamente hasta integrarlos a tu filosofía de vida, pero a la vez son altamente perjudiciales para quien los toma como pasatiempo novelesco.
- ¿Qué? ¿como puede un libro de superación personal perjudicar a alguien?
- Leído superficialmente te da las ideas para creerte superior y vanagloriarte de no necesitar consejos alguno: te convences de que ya lo sabes todo y tu intelecto comienza a decrecer convirtiéndote en un necio sabihondo. El verdedero hombre de éxito aprende antes de enseñar, observa antes de actuar, escucha antes de hablar, y obedece las enseñanzas que Dios les brinda para entregar a los demás lo que a él le ha sido dado. Yo espero esas señales con ansia, mi amor. Lo anhelo mucho; no te imaginas la forma en que estoy pendiente de cada eventualidad. Quiero tener en mis manos algún día ese material adecuado para dárselos a tantos padres de ovejas blancas que, ante la inminencia de su fracaso tutelar, se han conformado con teñirlas de negro.
Me observaste con tus labios entreabiertos y el rostro ligeramente ladeado. Me incline a ti para besarte. Perdimos el equilibrio y rodamos en el césped abrazados como solíamos hacerlo cuando éramos novios.
Un llanto dolorido nos interrumpió. Saltamos alarmados y vinos al pequeño Carlos que se había vuelto a lastimar con una piedra y esta vez sangraba. Te sujete por la muñeca y me miraste de modo suplicante.
- déjame intentarlo.
Asentí y te acercaste al crió, quien gritando te mostró el antebrazo herido.
- ¿Que te ocurrió, hijito? – le preguntaste con voz neutra.
El niño respondió balbuceando ininteligiblemente.
- yo te diré lo que paso. Venias corriendo. No te distes cuenta del borde y chistes del frente sobre el filo de esta piedra.
Y al explicarle, lo condujiste como un muñeco repitiendo la escena en cámara lenta; el polluelo interesado en la explicación, comenzó gradualmente a olvidar su berrinche; hiciste que su mano herida tocara lentamente la roca sobre la que cayó y finalmente dejo de llorar para poner atención a la mecánica de la arista incrustándose en la piel.
- pero sale sangre, mamá.
- no le hagas caso. Imagina que es salsa de tomate.
Y el llanto de Carlitos se torno en alegres risas. Vino corriendo hacia mi enseñándome su cortada.
-¡mira, papá, mira! ¡Me esta saliendo salsa de tomate!
Te observé con una sonrisa enorme y tú te encogiste de hombros en un gesto de franca coquetería. No pude evitar echarme a reír.
Mi cielo: hace mucho que no te lo digo y todo este relato no tenía otra intención: después de tantos años me siento enamorado de ti.

